martes, 11 de agosto de 2015

DE TORO, La Fragua


Iba caminando por la calle "principal", sin rumbo fijo, pensando en comer algo y me encuentro con una señal movible que me invita a dirigirme al interior de una de las callejuelas...


La temperatura muy agradable (natural) y la decoración cálida, con tonos pastel, piedra y algunos detalles que realzan el ambiente acogedor del local. Sin olvidar un tenue hilo musical de variados y elegidos temas para el lugar y la ocasión.

Se acerca Miguel--- "¿está todo bien?"... si, muy bien, gracias. Miguel es el dueño del local y denota profesionalidad al atender a los comensales. Charlamos y la conversación me trae recuerdos de viejos tiempos, cuando vivía en Marbella... conoce algunos de los lugares por los que transcurrió mi vida, relacionada por aquel entonces con la hostelería.


Para comer unas lentejas con chorizo de primero y una merluza rebozada para después, todo ello regado con buen vino tinto de la tierra (D.O. Toro). El pan... "ten cuidado, está recién horneado y quema..." Para postre una ración de tarta y la cuenta (15 € el menú). Recomendable...


Hay un texto en la pared, letras muy grandes, que llama mi atención.

En primer lugar, es (necesaria) una fuente de fuego constante. Además una provisión constante de agua hirviente. Después un suelo que esté por siempre limpio. También aparatos para limpiar, moler, rebanar, pelar y cortar. Además, un ingenio para apartar de la cocina los tufos y hedores y ennoblecerla así con un ambiente dulce y fragante. Y también música, pues los hombres trabajan mejor y más alegremente allí donde hay música. Y, por último, un ingenio para eliminar las ranas de los barriles de agua de beber.

Le he preguntado por él y me dice que es un extracto sacado del libro de cocina de Leonardo da Vinci. Me cuenta que a pesar de todos los descubrimientos importantes que hizo, lo que realmente le gustaba y motivaba era la cocina. Se ve que Miguel vive con pasión su trabajo y además le gusta, todo un lujo...


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