jueves, 24 de diciembre de 2015






Los corazones viajan solitarios





Los corazones viajan solitarios.


A lo largo de los últimos tiempos, he conocido a muchas personas que tienen un denominador común, es "El vacío", algo fácil de entender y difícil de explicar.

¿Es una sensación?

¿Es una emoción?

¿Es una realidad?

El tiempo va pasando y llega La Navidad...

En estas fechas sentimos más la ausencia de nuestros seres queridos, los que ya no están, y también de los que nos gustaría que estuviesen, a los que echamos de menos...

La felicidad se mezcla desordenadamente con la nostalgia, pero intentamos sobrevivir con dignidad, pensando que mañana puede ser un Gran Día, el día en que todos nos sintamos plenos y el vacío sea solamente una experiencia necesaria para poder encontrar el camino.

Y entonces surge la pregunta; ¿el camino está o lo inventamos nosotros?

Es una pregunta tonta, que importa de donde venga la felicidad si está se encuentra entre nosotros.

Esta mañana he puesto la canción de Feliz Navidad, intentando engañar a la realidad y pensando que vivimos en un mundo maravilloso, lleno de paz y de felicidad, rodeados de Amor y con ilusión en el futuro, pero las emociones se amontonan y al final, en el espejo, sólo quedas tu y un fondo difuminado de lo que fuiste...

Los corazones viajan solitarios.

Son tiempos difíciles, pero mañana puede ser el Gran Día en que los corazones viajen acompañados...





miércoles, 23 de diciembre de 2015

Nigel Kennedy




Artículo de la Web Deviolines

Ésta es una entrevista que el violinista inglés concedió al diario EL PAÍS con motivo de su participación en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz.

“Podría pasar por un personaje excéntrico de cualquier novela de P. G. Woodehouse. Nigel Kennedy (Brighton, 1956) es la expresión perfecta del enfant terrible a quien nada parece divertir más que la posibilidad de sacar de sus casillas a los mismos que un día le señalaron como el nuevo niño prodigio del violín clásico. Para su estreno como artista de Sonny Classical, el inglés tiene preparada una versión actualizada deLas cuatro estaciones, de Vivaldi, con la participación de la banda de trip-hop Massive Attack: “La música es la misma, solo que contemplada desde un ángulo diferente”, comenta. Mañana, Nigel Kennedy hará su presentación en España como músico de jazz, dentro del 35º Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz. EL PAÍS entrevistó al músico en su domicilio de Fulking, en el sur de Inglaterra.

El británico actuará mañana en el Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz.

Sin embargo, en su anterior disco de jazz, junto a Ron Carter y Jack DeJohnette, usted se encontró directamente con los músicos en el estudio, lo que es una verdadera tradición del género.

Sí, es cierto. Pero antes les fui a saludar, para estar seguro de que no iba a tocar con unos completos desconocidos. La idea era la de tratar de crear algo en lo que todos pudiéramos sentirnos a gusto sin meternos en demasiados berenjenales, una vuelta al viejo estilo de tocar jazz.


¿Cuáles han sido sus referencias entre los violinistas de jazz?

Para mí, el responsable de que el violín dejara de ser el violín para convertirse en un instrumento de jazz fue Jean-Luc Ponty, quien abrió el violín a los nuevos tiempos con sus grabaciones con la Mahavishnu Orchestra y sus propias bandas. Prácticamente todos los violinistas le deben algo. Didier Lockwood no hubiera existido sin Ponty, y yo probablemente tampoco. Si no es por él, yo probablemente estaría todavía tocando jazz gitano. También di muchos conciertos de niño con Stéphane Grappelli, él me enseñó a disfrutar del momento.

Tocar a Vivaldi un día y a Horace Silver al siguiente implica un drástico cambio dechip, supongo.

No estoy del todo seguro de eso. Creo que lo más importante es la relación que tienes con el momento que vives y con los músicos que están a tu alrededor. Aparte, necesitas tener un conocimiento armónico y un sentido del ritmo que es totalmente distinto al de la música clásica. Muchos músicos clásicos piensan que improvisar está tirado, que todo lo que tienes que hacer es tocar lo que se te ocurra, pero eso es totalmente estúpido. Tienes que conocer la música que estás tocando y a los músicos con los que tocas.

No recuerdo haberle visto nunca leyendo una partitura, ni siquiera cuando toca clásico.

¡Yo lo único que leo es el periódico! Me gusta que la gente a mi alrededor se sienta libre y me gusta sentirme libre yo mismo. En realidad, no soy un tipo tan raro. Mucha gente en la música clásica toca con la música en la cabeza sin necesidad de leer la partitura.

¿Se ha sentido alguna vez rechazado por sus compañeros de orquesta por tocar jazz?

Es cierto que a veces he podido notar un cierto rechazo, pero seguramente es debido al hecho de que vendo muchos discos; y para un músico clásico, ese es el peor crimen posible, porque despoja a su música de su carácter exclusivo. Sin embargo, con los de jazz solo necesito 20 segundos para ganarme su confianza. Una vez que comprueban que la cosa marcha, todo está bien. Los músicos de jazz forman parte de una comunidad que ama la música sobre todas las cosas. La comunidad del jazz es muy igualitaria y la audiencia y los músicos forman parte del mismo mundo, mientras que en la música clásica y en el rock, los artistas hacen lo posible por mantenerse alejados de la audiencia.

Usted pasa de Vivaldi a los Who y a Jean-Luc Ponty. ¿Existe alguna frontera que no esté dispuesto a traspasar?

Solo tengo dos barreras infranqueables: odio la música country y el tipo de música donde la gente hace como que toca un instrumento o que canta ante la cámara. No lo soporto. Se ve mucho de eso en televisión con gente como Madonna. El playback es una mierda. No está mal tener algunos elementos grabados, pero si estás delante del público, te jodes y tocas. No hay otra.

No se corta a la hora de bromear con el auditorio. ¿Qué importancia tiene el humor en su música?

Para mí es muy importante. En mi opinión, música seria no significa música triste. Puedes pasártelo estupendamente mientras estás tocando al más alto nivel.


¿Y la pasión?

La pasión lo es todo. Sin pasión, lo que queda son ejercicios teóricos. La música y la vida no me interesan si es sólo teoría. Tienes que conocer la teoría pero, sobre todo, tiene que haber pasión, y comunicación.

Otro de sus signos distintivos es su imagen, muy poco convencional.

En la música clásica nunca he entendido el motivo por el que todo el mundo debe vestir la misma ropa, como si se hubieran puesto de acuerdo en hacerlo. Es algo que no me ayuda a mejorar mi música, si acaso hace que sea peor. Por eso, desde el primer momento, he pasado de todo eso. Quiero vestir algo que me permita moverme y sostener el violín de una forma natural, esa es la razón por la que llevo el mismo jodido traje desde hace 12 años. Pero debo confesarle algo, y es que, bajo mi ropa, siempre llevo la mejor prenda que nadie puede comprar: la camiseta de mi club de fútbol, el Aston Villa.

Dé a los lectores un motivo para ir a escucharle en su recital de Vitoria.

¡Porque se lo van a pasar muy bien! ¿Le parece poco? Empezaremos tocando piezas de la era dorada del sello Blue Note, y de ahí derivamos a algo más personal y libre. Pero no tenemos un repertorio fijo. Lo importante, siempre, es el corazón.”




sábado, 5 de diciembre de 2015

Prospectiva "El segundo mundo"


PROSPECTIVA a mi artículo anterior "El Segundo Mundo":
Julio J. Parra Poza



No sé si habrá más gente pensando en ello- quiero pensar que sí-, pero si pudiéramos redirigir el proceso en el que estamos, quizá con una pequeña pero influyente legión de zaratustras, podríamos llegar a este tipo de mundo ideal:

a) El desarrollo tecnológico llegará pronto a ser de tal magnitud que las máquinas-robots/inteligencia artificial/software/ cubrirá el trabajo cansino y penoso que hasta ese momento han tenido que realizar las personas, dejándose la vida y su dignidad en el camino.

b) Si esto se consiguiera, si esa legión acaba existiendo, yo imagino un mundo con energía eléctrica gratuita (sol, viento, mareas, pila de combustible o cualquier otra variante -hay varias en ciernes y ya realmente disponibles-), que logre una humanidad libre del yugo esclavizante del trabajo.

c) Todo ello posibilitaría una manera de vivir en el que el empleo y el trabajo tal y como hoy lo conocemos fuera abolido. Solo existiría en el ámbito del desarrollo y del mantenimiento. Las necesidades básicas (alimentos, ropa y vivienda) podrían ser cubiertas por un ejército robótico a nuestro servicio.

d) El común de los mortales podrá dedicarse a actividades creativas y artísticas, y a viajar en medios de transporte gratuitos, ya que la energía que los sustentará también será así.

Si conseguimos un cambio de mentalidad desde origen todo esto podría ir haciéndose realidad poco a poco en unos cincuenta años.

Ese es el objetivo por el que a nosotros nos toca ahora luchar. Por nuestros hijos y nietos. Por la supervivencia de nuestra especie y porque se lo debemos a nuestro querido mundo azul, que nos ha visto nacer.