domingo, 31 de enero de 2016

Quien sabe...





Es difícil exteriorizar los estados de ánimo.

¿Cómo relatar una emoción?.

¿Cómo sabemos que la entenderán como nosotros mismos?.

¿Por qué hacerlo?.

De alguna manera, siempre he pensado que estamos solos, venimos solos y nos vamos solos. Lo demás podría ser perfectamente fruto de nuestra imaginación, de la proyección de aquellas cosas que queremos, que deseamos...

El vacío se apodera de las almas errantes y lo demás es sólo tiempo.

La pereza y el inmovilismo se hacen hueco sin demasiado esfuerzo, dando forma a una paz engañosa y trazando un camino sin horizonte, de motivos translúcidos y sin un cielo inmenso en el que ver las fugaces estrellas que la vida nos regalaba de vez en cuando.

El movimiento es vida, pero... ¿qué es la vida sin movimiento, sin destellos, con media luna llena?.

Espera quien no sueña.

Avanza con las ilusiones estériles, creadas a partir de la nada, tal vez el camino ya no tenga caminantes, tal vez nunca vuelva a tenerlos, tal vez nunca los tuvo...

¿Es eso motivo de infelicidad?.

Quien sabe...


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