lunes, 18 de enero de 2016

Un pacto con el diablo...


El otro día un amigo me comentaba que eso de "un pacto con el diablo" viene de lejos y se acuñó por un tal Robert Johnson. Me pareció interesante la historia y...




Artículo de www.alohacriticon.com

Sin el blues no existiría el rock. Y sin gente como Robert Johnson el blues quizá careciese de la significación musical y legendaria que posee. 

Cargado con su acústica Gibson L-1, Johnson, con un legado en estudio que no sobrepasa la treintena de temas, quizá no sea el bluesman más innovador pero si el más influyente y legendario de la historia del género, concebido y cultivado en su esencia en el Delta del Mississippi desde el siglo XIX con los trabajadores negros exteriorizando sus sentimientos y sus historias de perdedores mientras trabajaban en los campos de trabajo, especialmente plantaciones de algodón. 

Junto a ello y enraizada en sus creencias religiosas, deriva el blues también de la expresión de los espirituales negros interpretados por los esclavos en busca de exorcismos internos y liberación de su lastimera situación de explotación y sumisión. 

Nacido como Robert Leroy Johnson el 8 de mayo de 1911 en la localidad de Hazlehurst, Mississippi (Estados Unidos), su madre era Julie Ann Majors, una hija de esclavos que tuvo a su hijo con un itinerante jornalero llamado Noah Johnson tras separarse durante un tiempo de su esposo, Charles Dodds Jr, carpintero hijo también de esclavos que había prosperado lo suficiente para tener su pequeña propiedad. 

Lamentablemente una reyerta con un hombre blanco le condujo a su huida y a la pérdida económica. 

Tras unos años distanciados Julie lo intentó de nuevo con Charles, apellidado ahora Spencer, pero la relación volvió a romperse. 

En 1918 se estabilizó al lado de Robert “Dusty” Saunders (llamado también “Dusty” Willis), con quien trabajó en una plantación de algodón de una localidad llamada Robinsonville. 

Por allí también andaba el joven Robert, quie se aficionó desde niño a tocar la armónica con cierta destreza, aunque él prefería aprender a tocar la guitarra como sus ídolos, especialmente tras abandonar la escuela en 1927. También se daba bastante maña con el arpa. 

En estas correrías adolescentes todavía se hacía llamar Robert Spencer, hasta que su madre le confesó que su padre era Noah Johnson. Fue en ese momento cuando adoptó el apellido de su padre biológico y se lanzó a seguir los pasos de sus espejos, Son House, Willie Brown, Lonnie Johnson, Ike Zinneman, Charly Patton o Skip James. 

El principal problema para llegar a su altura era que sabía tocar muy bien la armónica pero con la guitarra no era demasiado mañoso, como así le manifestó en su momento Son House, el ídolo de Robert junto a Willie Brown, a quienes seguía continuamente por el área de Mississippi. 

En el mes de febrero de 1929 Robert se casó con una joven muchacha llamada Virginia Travis, quien falleció a los dieciseis años en 1930, justo en el momento del parto. Después de este lamentable suceso Robert desapareció durante un buen tiempo del mapa, dedicándose a una vida nómada. 

Se marchó a Hazlehurst, a ver si podía localizar a su verdadero padre, hecho que no consiguió, y se casó en 1931 con una mujer bastante mayor que él llamada Callie Craft. El matrimonio no le fue del todo bien, y regresó a Robinsonville, no sin antes curtirse tocando en todo tipo de lugares, compartiendo su afición por la música con las correrías con muchas mujeres y el consumo elevado de alcohol. 




De forma sorprendente apareció de nuevo junto a Willie Brown y Son House en Robinsonville, comenzando a tocar la guitarra de manera asombrosa y maravillando con su slide a los grandes bluesman.

Manifestó House que el joven Johnson había vendido su alma al diablo en un cruce de caminos de Clarksdale (entre el 49 y 61) para aprender a tocar de esa manera. Era increíble el progreso técnico, la alígera manera en como deslizaba sus dedos por las cuerdas y la profundidad emocional que había alcanzando la interpretación de Robert Johnson en tan poco tiempo.

Posteriormente se pateó gran parte de la zona sureña estadounidense empleando varios nombres, tanto Robert Johnson, como Robert Sax o, entre otros, Robert Saxton, interpretando con profusión su arte, tanto en las calles como en locales, compartiendo cartel con otros bluesman de la época, como Johnny Shines, Clavin Frazier o Sonny Boy Williamson.

En estos periplos Robert no se olvidaba de pasarlo bien con compañía femenina y de emborracharse con ingentes dosis de whisky.

A mediados de la década de los 30 Robert Johnson consiguió grabar sus despojados y emocionales temas con producción de Don Law gracias a la mediación de Ernie Oertle.

En el sello Vocalion y en la localidad texana de San Antonio grabó en varias sesiones, llevada a cabo en 1936 y 1937, históricos temas como “Terraplane Blues”, “Sweet home Chicago”, “Preachin’ Blues”, “Kind hearted woman blues”, “Stop breaking down”, “Come on in my kitchen”, “Love in vain”, “Rambling on my mind” “Me and the devil blues” o "Crossroads"..

La tragedia golpeó a Robert cuando en el mes de agosto de 1938, mientras actuaba junto a “Honey Boy” Edwards en el local “Three Forks”, ubicado en Grenwood, una localidad del Mississippi, Johnson se había ligado a una guapa joven que resultó que estaba casada. El cornudo marido terminó envenenando aquella noche el whisky de Robert.

En la agonía de su muerte, que duró tres días, Robert Johnson se convulsionaba y aullaba como un lobo antes de fallecer a la edad de 27 años el 16 de agosto de 1938.

Su testamento sonoro fue esencial para el desarrollo del blues, retomando su estilo gente como Elmore James, B. B. King o Muddy Waters, y del rock, influyendo entre sus seguidores a gente como Eric Clapton, Jimi Hendrix, Brian Jones o Keith Richards.

Entre sus muchos admiradores, los Rolling Stones versionaron sus temas “Love in vain” y “Stop breaking down”, Bob Dylan “Kind hearted woman blues”, los Allman Brothers “Come on in my kitchen”, Stephen Stills “Crossroads”, Led Zeppelin “If I had possesion over judgement day” o “Travelling riverside blues”. Grateful Dead “Walking blues”, White Stripes “Stop breakin down”, Beck “Last fair deal gone down” y por supuesto el citado Eric Clapton que adaptó a su estilo casi todas sus canciones.




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