martes, 9 de febrero de 2016

Vorágine





La noche había sido larga, y la ducha matinal no acababa despejar su mente obnubilada. Ella vino a él mientras el agua resbalaba por su cuerpo, tenía una dulce mirada, y un corazón grande, que con poco se llenaba. Además tenía la habilidad de iluminar otros corazones, corazones solitarios y perdidos entre la vorágine, lanzando destellos de amor y comprensión, repartiendo sonrisas y regalando esa sensación de cercanía y comprensión para almas perdidas tras la batalla.


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